lunes, 18 de noviembre de 2013

Escándalo

Un anden, señoras,señores, señoritas y un servidor escuchando música con los auriculares.

Morros de menos de 19 años no mas de 12 de ellos llegan inundando el monótono ambiente con carcajadas y comentarios groseros pero jocosos, faltas de respeto consensuadas, empujones y esa felicidad clásica de la juventud, quienes inmediatamente son juzgados por la mirada de todos esos adultos que disfrutan de la típica paz en el regreso a casa, de la musiquita que ponen en los vagones de la linea 12 del metro, todos desaprueban su comportamiento y la invasión a su espacio con cara de "pinches mocosos ya cállense" todos menos los dormidos y él, ese hombre que no hace mucho dejo de adolecer la niñez y esta en el umbral de la edad madura, quien escribe, él recuerda esos años en su vida muy parecidos a lo que esta viendo, así mismo sabe que algunos pocos en el vagón también lo recuerdan, esos que tratan de no reírse de los chistes colorados y sexosos de los jóvenes, limitándose a asfixiar la sonrisa involuntaria volteando la cara a otra parte.

 Nadie les llama la atención ni les reprende, no solo porque seria inútil si no porque quienes "desaprueban" ese comportamiento muy en el fondo extrañan esa felicidad, felicidad que ya no emana de su interior, que se agotó no por falta de ganas si no por que esa vida de adultos los atrapo y ahora solo ríen en reuniones familiares o cuando escuchan un sarcasmo a la hora de la comida.

 El metro avanza y todos tratan de disfrazar con indignación su placer ante ese ambiente, ante ese ruido que dejaron de escuchar ya hace tiempo.

 Ha llegado el final del recorrido de los muchachos y bajan entre empujones, risas y mentadas de madre; de nuevo el silencio se apodera del vagón mientras el sonido de las pisadas se hacen fuertes, pisadas de adultos sobre sus sueños rotos que fueron acumulándose en el piso como hojas secas en otoño, hojas que fueron traídas ante ellos por el viento, por aquel escándalo.

martes, 3 de septiembre de 2013

Reflexiones de un tuitero perturbado

El problema de los mexas es que no jalan parejo, en otras naciones el pueblo es pueblo y luchan juntos, aquí todos se creen burgueses.
Todos se creen burgueses porque no quieren salir de su estado de ""confort"" y prefieren sobrevivir abajo de los corruptos a cambiar su vida.
Solo se la pasan desaprobándose los unos a los otros en lugar de intentar escuchar sus razones y tener un poco de empatía por el otro.
Por eso dan asco, porque se escudan bajo el pensamiento de "tú eres un pendejo y yo soy el chingón" y así no se puede.
Al fin y al cabo los perjudicados somos todos, pero en cierto modo lo merecemos por olvidar el pasado y estancarnos en la ilusión del confort.
Antes TODOS provenían de familias donde al menos una persona era campesino u obrero, ahora todos se creen ricos y pequeños burgueses.
Por eso no hay unión, porque quienes provenimos de familias humildes queremos un cambio mientras que la gente pseudo acomodada no lo quiere.
Ante pasaba lo mismo, sin embargo los "pudientes" eran los menos y ahora cualquiera que vive en la ciudad cree tener más categoría que otro.
Nos han metido en la cabeza que lo importante es triunfar, ser rico y poderoso individualmente que nos olvidamos de la comunidad.
Y comunidad no solo es el vecino de enfrente si no el mexa que está en el campo sin comer, sin cama, sin luz o internet.
Los pequeños burgueses se olvidan que seguramente su bisabuelo o tatarabuelo tuvo que trabajar en el campo y/o de obrero alguna vez.
Y si en su familia nunca tuvieron que trabajar de eso seguramente habrán tenido profesiones mejores pero aún humildes, eso o son extranjeros.
Pero mientras no haya un acuerdo entre el pueblo y todos jalen parejo JAMAS se podrá limpiar el sistema porque el sistema somos nosotros.
Y es cuando entra la dualidad del discurso, nosotros somos el problema pero también ellos son el problema entonces ¿qué hacer?
"Las escaleras de barren de abajo para arriba" y por lo general toda limpieza es de ese modo, entonces eso nos da una idea.
Sin embargo se que la limpieza no se hará ni hoy ni mañana, debe ser un proceso paulatino que valla de la mano con la educación.
Educación e información real, justa y a tiempo además de valores y prosperidad económica, por eso puedo asegurar que el cambio no se dará.
No se dará y al final todos lo aceptarán con la cabeza agachada, tal vez sobrevivamos pero sobrevivir no es lo mismo que vivir.

Porque así pasó antes y volverá a pasar, dado que los mexas al no saber de historia están destinados a repetir todo una y otra vez.