martes, 19 de julio de 2011

El tercer post del poke-fan

-Aún no asimilo bien esto, pero bueno ahora que podemos hablar me gustaría saber que fue lo que te sucedió.
Alex se sentó en la cama a los pies de Regina y al decir esto Florencia abrió los ojos, cosa muy extraña pues siempre los tiene completamente cerrados.


-Mi familia y yo vivimos en el bosque guirnalda cerca del acantilado que da al ponto éramos la única colonia de Rakigardes en esta tierra- Alex no solo escuchaba la voz de Regina muy cerca de sus oídos, si no que escuchaba como hablaba "en pokemon" para que Florencia también escuchara la historia.


-¿Rakigardes?
-¿Rakigardes?
-Si, Ralts, Kirlias, Gardevoirs y Gallades. Hace no muchos ciclos eramos una población muy grande y todos vivíamos en paz con los demás pokémon de la zona, sin embargo empezaron a haber problemas con los mightyenas quienes... piensan que somos una especie abominable por parecernos a los humanos; pronto esas agresiones fueron aumentando y hubieron peleas que dejaron muchos heridos de ambos grupos, a pesar de que son inmunes a la mayoría de nuestros poderes nos defendimos de sus ataques y no hace mucho los Gallades lideres de la colonia decidieron ir en búsqueda de nuevos lugares para vivir en otras tierras distantes- los ojos de Regina comenzaron a humedecerse.

 



-¿Y porque no se fueron todos?- pregunto impulsivamente Alex.
-Primero nuestros Gallades viajaban durante ciclos lunares completos, con ayuda de amigos marinos, pero dicen que el camino es muy traicionero y muchos se perdían en medio del mar y morían antes de llegar a su destino, los pocos que lograron llegar a otras tierras, buscaban una zona que fuera segura; entonces usaban su poder psíquico para teletrasportarse hasta el bosque, pero es tanta la distancia que incluso la teletrasportación es insegura, se necesita mucha energía psíquica y quienes se agotan a la mitad del camino corren el riesgo desmayarse y aparecer en medio del mar o simplemente no vuelven a aparecer jamás... Sin embargo varias familias de la colonia decidieron abandonar el bosque lo mas pronto posible y los únicos que quedábamos éramos nosotros, no mas de 18 rakigardes adultos, 7 jóvenes y mas de 13 ralts.

Mi padre era primer cuchilla, es decir él y se encontraba a cargo de nuestra familia y decidió no ponernos en riesgo pues más de la mitad aun no estábamos preparados para viajar tan lejos, así que nos quedamos más tiempo en casa, para que los kirlias entrenaran para luchar y las kirlias para teletransportarnos pero somos muy jóvenes... no estamos listos para ninguna de las dos cosas... Creo que el sol ha salido dos veces desde que, los mightyena atacaron a la colonia al salir la luna ¡Nos superaban brutalmente en número! no teníamos oportunidad contra ellos... ¡Fue horrible!.

Regina rompió en llanto y hundió la cara en sus manos, entre sus dos dedos resbalaban gruesas lagrimas que caían sobre su regazo, sin darse cuenta en menos de un segundo Alex se recorrió hasta estar junto a Regina y cuando ella lo sintió tan cerca se arrojo sobre él y lo abrazo con fuerza mientras Florencia corrió por una toalla de la cocina para darsela a Regina y se limpiara las lagrimas. Entre sollozos, continuo.




-No entiendo... ¡No entiendo porque lo hicieron!, nosotros no le causábamos ningún daño a nadie y nos odian... a muchos Gallardes los mataron con crueldad  no se que habrá pasado con mi padre solo se que al empezar el ataque las kirlias y las gardevoirs se teletrasportaron al desierto con sus ralts para que no las descubrieran, ¡Para salvarlos! Dante me dio el orbe me dijo que lo cuidara pero cuando quise irme, un mightyena me ataco y me hizo mucho daño, no podía teletransportarme hasta el desierto por las heridas y no tuve más opción que salir corriendo por el bosque.


Regina no paraba de llorar y abrazaba a Alex como aferrándose al recuerdo de su familia.

-Estuve toda la noche huyendo, para no ser encontrada fui a refugiarme cerca del sendero humano entre aquellos arboles donde te vi por primera vez Alexander pero mi madre una vez me dijo que los humanos no eran de confianza por eso reuní lo que me quedaba de fuerzas y me fui a aquella corteza que conocí cuando era ralts... si no hubieras llegado tú, tal vez ahora estaría muerta.

Florencia temblaba y Alex lloraba al igual que Regina pero en silencio.
Regina levantó la mirada y se encontró con los ojos de Alex, húmedos al igual que los suyos
-Pero no te preocupes ya estás conmigo, a salvo.

Todos se tranquilizaron poco a poco y mientras tanto dejaron descansar a Regina un poco más. Anochecía,  Alex no sabía qué hacer pues no podía mantener a Regina dentro del cuarto, por su padre pero era riesgoso dejarla en el bosque pues los mightyena podrían regresar por ella y Alex no iba a dejar que se fuera en esas condiciones. Alex le dijo a Regina que a su padre no iba a estar de acuerdo con ocultarla en la casa.

-Pero el no tiene porque enterarse, puedes quedarte aquí escondida hasta que tus heridas sanen.
-Muchas gracias Alexander pero no puedo, debo volver y buscar a mi padre- Regina intento levantarse de la cama pero y la falta de ungüento calmante le regreso el dolor agudo y provocó que lanzara un pequeño gemido al momento que cayó en el piso de tierra a los pies de Alex. 
-¡Cuidado! No Regina, no dejare que te vayas, te quedaras aquí y cuidare de ti, es mi deber. Después de que la dejara nuevamente en la cama y de suministrarle más medicina pasaron un rato pensando como ocultarla y decidieron que el mejor sitio para pasar desapercibida era en los arbustos donde Florencia dormía, así estaría lejos de Bruno pero a la vez segura y cerca de Alex.

Salio la luna y Regina se oculto en los arbustos  era muy buen escondite más no era muy cómodo al menos eso pensaba Alex quien le improviso una cama para que pudiera dormir. 
-No es necesario Alexander yo duermo en las hojas y entre arbustos iguales a estos en mi colonia.
-Ha... es verdad... 
-Pero... estas cosas son muy hermosas y suaves ¿como dices que se llaman? 
-Cobijas...

Su padre y sus hermanos llegaron cuando la luna coronaba la noche, Alex ya se había acostado en su cama; Florencia y minino patrullaban la casa sigilosamente.

-¿Qué te escapaste anoche al bosque menso?
-Sí, ¿te dijo franco?
-Si, pero tranquilo no le dijo a papá ¿y tu herida?
-No tengo nada.
-Franco dijo que estaba feo.
-No para nada, mira- Alex mostró el gran rasguño que había quedado después que Regina lo curo.
-Franco es un exagerado, ni es nada.
-Sí, ya sabes cómo es él- bostezó -Bueno ya vamos a dormirnos.
-Si, descansa Alex.
-Descansa Esteban.

Apagaron la vela y Alex se recostó pero no lograba dormir; en su imaginación intentaba vislumbrar sombras borrosas de Gallades en batalla contra los mightyena y como se mataban a sangre fría los unos a los otros cuando de repente escucho la voz de Regina.

-Alexander... 

Alex pensó que Regina había salido de su escondite y estaba en el cuarto y se sentó sobre la cama esperando ver a Regina de pié frente a él.
-Regina ¿Donde estas? -En el escondite. Alex recordó que podían comunicarse solo con sus pensamientos y dijo... bueno pensó:
-¿Qué pasa Regina?
-No puedo dormir, tengo miedo.
-Tranquila no pasará nada, los mightyena no se atreven a llegar hasta la casa.
-...
-Oye Alexander.
-¿Que paso Regina? 
-Sigo sin poder dormir...
-Yo también.
-Alexander ¿Porque tu padre no tenia que enterarse que estoy aquí?.

Se quedaron despiertos hasta la madrugada, platicando en sus pensamientos, era como cuando Alex hablaba consigo mismo pero ahora había alguien a quien le interesaba lo que pensaba y soñaba. Cada vez que Regina retomaba el tema de su familia claramente escuchaba como su "voz" cambiaba, a Alex le hubiera gustado abrazar a Regina en ese momento para consolarla pero lo único pudo abrazar fue su almohada; sin saber cómo o porqué, Regina sintió la calidez del cuerpo de Alex en la cobija que la cubría.

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